Esos momentos en que uno desearía que todo fuera una pesadilla o una mala tirada de cartas, como cuando despiertas sudorosa, exaltada y asustada, miras a tu alrededor estudiando el lugar o simplemente estas en blanco, hasta que comprendes que estas en tu casa y que nadie puede hacerte daño, y que eso era solo una pesadilla y no puede tocarte, no puede tocar mi sombra, no puede tocar mi mundo, mi mente, mi cuerpo, ni mi alma..Por mas perturbador que sea todo, a veces solo quedarme en la cama y taparme con la sabana hasta cubrir mi cabeza, hace que me sienta protegida, las palabras son "a salvo" y nublo mi mente tratando de olvidarlo todo, porque la única forma de seguir adelante es olvidando, olvidando a las personas que te hieren.
La vida no es mas que una sucesion de eventos quizás repetidos que se adecuan a cada persona, en cada momento, tiempo y espacio; hace poco leí un libro sobre las 50 sombras del joven Cristhian Grey, y a pesar de su comienzo machista y sadomasoquista, una termina queriéndolo porque nadie es perfecto, porque todos tenemos nuestras sombras y nuestras luces, pero cuando esas sombras te rodean es en ese momento cuando debes cambiar la estrategia, porque algo va mal, algo te aleja de la luz, de la puerta de escape, la salida de las tinieblas..y esa es la simple verdad, vivimos nuestro propio infierno, lleno de sombras y luces que intentamos no se extingan porque de extinguirse nuestra luz, alma, se apagaría y con ella la esperanza de que las sombras se liberen y nunca vuelvan
No hay comentarios:
Publicar un comentario